SE ACABO LA INJUSTICIA. DICEN LOS CUBANOS CON DECISIÓN DE ESTADOS UNIDOS

Los cubanos ven en la exclusión de la isla de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo como el fin de una larga injusticia. También, que el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas está mucho más cerca.
Sin embargo, fieles a su manera de hacer, los medios oficiales, todos los del país, se tomaron su tiempo para reaccionar. Los digitales fueron más rápidos.
“Ahora se está haciendo justicia”, dijo una ama de casa a un canal de TV extranjero. “Cuba nunca ha sido terrorista; por tanto, no merecía estar en esa lista”, agregó otro cubano.
Rosa Miriam Elizalde, periodista y escritora, afirmaba que con el anuncio del Gobierno de EE. UU. “siento que comienza a repararse una enorme injusticia y que, por primera vez en más de 30 años, hay señales en el Gobierno estadounidense de respeto por las víctimas cubanas y latinoamericanas del terrorismo”.
En 1982, el gobierno de Ronald Reagan consideró que el gobierno comunista de Fidel Castro apoyaba al terrorismo porque había aceptado a miembros de Eta y a fugitivos estadounidenses de las ‘Panteras negras’ y ayudaba a las guerrillas en Nicaragua y Colombia.
Pero como para entonces las relaciones llevaban más de 20 años rotas, Cuba continuó enviando médicos allí donde hubiera desastres naturales o donde se lo pidieran. Al punto de que la OMS y la ONU han reconocido su aporte a la salud y educación de los pueblos de África, Asia y otros países del globo.
La medida de Washington admite que la política del garrote no ha funcionado en la mayor de las Antillas.
Según Elena Martínez, una conocedora de la realidad isleña, es “un gesto claro de Obama de que Cuba es un global player y de su voluntad política para recomponer sus relaciones con América Latina, aunque las verdaderas intenciones sean las de continuar controlando los recursos naturales para garantizar el bienestar de sus ciudadanos”.
Sin embargo, admite que es “una muestra de que existe una voluntad política de su gobierno de cambiar su táctica hacia América Latina y demostrar que hay que dialogar incluso con los enemigos históricos sobre la base del respeto mutuo y sin imposiciones”.
Martínez opina que la Casa Blanca busca “ganar tiempo para estar acá cuando la dirección histórica no esté porque hay mucho know how, y solo bajando su arrogancia creen poder lograrlo, aunque es un paso positivo y muestra de deseos de dialogar y recomponer relaciones diplomáticas en la nueva era internacional”.
Los cubanos en la isla confían en que aunque el embargo permanezca, los avances permitan aliviar las estrecheces cotidianas, que mejoren los suministros de productos de primera necesidad y no tener que recorrer la ciudad buscando huevos o mantequilla.
El próximo debe ser el anuncio de la reapertura de embajadas. Se espera que sea la próxima semana. Las condiciones para la cancillería isleña ya están dadas: Cuba está fuera de la lista negra y tiene banco para que funcione su sede diplomática. Y, después, a reclamar el fin del embargo.
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