DESDE CUCUNUBA TEJIENDO SUEÑOS CON OLOR A NARANJA

Tejiendo sueños con olor a naranja

Angie Rozo y la CAR Cundinamarca, trabajan de manera conjunta en proyectos de aprovechamiento de residuos, como lo es el programa Ciclo Re Ciclo de la Corporación.
Sutatausa, Cundinamarca., 19 de julio

Angie Rozo, es una mujer radicada en el municipio de Sutatausa, que conjuga sus compromisos diarios con el amor y la dedicación a crear artesanías en las que mezcla su creatividad con piedras industriales y cáscaras de naranja. Allí, integra todos estos elementos para diseñar accesorios para dama, con un toque exclusivo y la característica fragancia que proporciona la fibra del cítrico.

En su residencia, en la provincia del valle de Ubaté, Angie prepara en las mañanas el jugo de naranja, que comparte con su familia, para después empezar a retirar cada residuo de pulpa que queda impregnado a la piel de la naranja; así, con la delicadeza de una madre por sus hijos, sigue limpiando cada parte de la cáscara, para finalmente extenderlas bajo el sol, aprovechando las pocas horas del día donde no hay tanta humedad, consiguiendo un secado homogéneo.

Después de ocho o quince días de secado al aire libre, con la imaginación corriendo y pensando en sus nuevos diseños y creaciones, ayudada de tintes inicia a pintar su materia prima, en una gama variada de colores; espera dos días más para poder empezar a entretejer sus sueños. Justo después de la tintura y el secado, empieza a recortar, enrollar y a pasar alambres para conseguir los moldes perfectos para sus accesorios.
Si son rollitos deben insertarse un alambre porque al momento del secado de cierra y después no cabe la aguja para ir uniendo los demás materiales con los cuales hago pulseras, aretes y collares. Ahora empecé a trabajar con las muñecas, es un creación mía, porque es una propuesta que me llego de la nada”, indicó la artesana.

Este lento pero agradable oficio lo aprendió hace algún tiempo, de una persona cercana, quien comercializa la cáscara de naranja ya procesada en los centros de distribución de accesorios en Bogotá; desde entonces, empezó a germinar esa semilla por la artesanía. Hoy Angie acepta que la comercialización ha sido complicada, por la baja valoración del mercado a sus productos, sin embargo ella persiste en continuar con su labor artesanal, la cual intercala con sus compromisos familiares y labores,  sin dejar de entretejer sus sueños con la cáscara de naranja y la paciencia propia de dedicarle tiempo a este oficio manual.
 
Desde la CAR Cundinamarca se trabaja en proyectos de aprovechamiento de residuos como el programa Ciclo Re Ciclo, en busca de que más actores en nuestro territorio, al igual que Angie, encuentren provecho en aquello que otros desechan, generando no solo una fuente de ingreso para su sustento, al mismo tiempo, se une a la protección de los recursos naturales como parte de la responsabilidad de todos.
Este lento pero agradable oficio lo aprendió hace algún tiempo, de una persona cercana, quien comercializa la cáscara de naranja ya procesada en los centros de distribución de accesorios en Bogotá.

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